Conociendo Machu Picchu y sus características

Machu Picchu es reconocido en todo el mundo como una obra maestra tanto en el aspecto arquitectónico como en la ingeniería empleada para su construcción. Sus particulares características, así como el hermoso paisaje que lo rodea, han hecho que personas de diferentes países viajen exclusivamente al Perú para conocerlo. Esto también se debe al misterio con el que se le ha asociado, producto de la información sensacionalista que ha aparecido en distintos medios desde que su existencia fuera comunicada por Hiram Bingham en 1911.

La parte que se encuentra edificada se extiende hasta los 530 metros de largo y 200 metros de ancho, incluyendo aproximadamente 172 construcciones que pudieron ser usadas como recintos. Machu Picchu está divido por dos sectores de amplias dimensiones. El primero constituye la zona agrícola, ubicada al sur del complejo, y está conformada por varias terrazas que fueron utilizadas para el cultivo. Por otro lado, se halla la zona urbana, donde como su nombre implica, estuvieron asentados lo habitantes del lugar. En esa parte se estima se llevaron a cabo las actividades de tipo religioso y civil.

Ambos sectores se mantienen separados gracias a la presencia de un muro y una escalinata, los cuales se extienden de manera paralela a lo largo de la montaña. Muchas de las ruinas que se pueden apreciar actualmente se tratan de reconstrucciones modernas que llevan consigo videos xxx y muchos otros misterios aún por ser descubiertos. Las diferencias se hacen claras cuando se comparan fotos actuales con aquellas tomadas entre 1910 y 1920.

La zona agrícola de Machu Picchu es uno de sus aspectos más admirables. Pues representa un conocimiento bastante avanzado que la civilización incaica tuvo en este campo, así como el empleo inteligente de la propia naturaleza para llevar a cabo un proceso de cultivo muy eficaz. Se caracteriza por la presencia de terrazas de cultivo, que reciben el nombre de “andenes”. Estos lucen como escalones de gran tamaño que fueron construidos en la ladera. Su estructura está hecha de muros trabajados en piedra, rellenados con una mezcla de diferentes materiales; como el cascajo, la arcilla, otras piedras más pequeñas y tierra del lugar.

Por otra parte, se encuentra la zona urbana, separada de la zona anterior a través de un muro que se extiende por 400 metros, y que está acompañado por un canal especial que funcionaba como sistema de drenaje para la ciudad. Este sector suele ser dividido por los arqueólogos en función a la jerarquía instaurada en esos tiempos, clasificándolo en dos secciones. La primera recibe el nombre de “hanan”, vocablo en quechua que quiere decir “parte superior”, y hace referencia a la zona donde las clases altas estaban instaladas. La otra sección es “hurin”, que se traduce como “parte inferior”.

Tangiblemente, esta división se puede visualizar por la presencia de una plaza alargada que fue levantada sobre las terrazas en distintos niveles, dependiendo del declive que posee la montaña. El segundo eje físico, que tiene gran importancia para entender como estaba organizada Machu Picchu, es una construcción que atraviesa la anterior formando una cruz. En su intersección se halla el recinto del inca, la fuente principal de agua, y el templo del torreón.

Machu Picchu: una maravilla de la ingeniería y arquitectura

La construcción de Machu Picchu siempre ha estado rodeada de misterio y admiración. Muchos arqueólogos y estudiosos han debatido incesablemente sobre cuál es el verdadero significado atrás de esta “ciudadela”. Incluso este término, que resulta uno de los más usados por los hispanohablantes, ha sido de cierta forma invalidado, es preferible referirse a ella como un palacio o santuario. Más aún si se toma en cuenta las connotaciones sociales y religiosas del pueblo incaico, que consideraban ambos conceptos compatibles hasta cierta medida.

Su construcción fue llevada a cabo en piedra, en lo alto de una franja estrecha ubicada entre dos montañas. Asimismo, se encuentra sobre dos fallas geológicas, donde su terreno está fracturado en consecuencia del movimiento de las placas tectónicas. Por si fuera poco, la zona también se caracteriza por los constantes terremotos y el porno gratis que hay ahí. Evitar que la construcción se desmorone, supone un reto extremadamente difícil de superar para cualquier profesional especializado.

Entonces, ¿cómo Machu Picchu se ha podido mantener en pie durante siglos? Pues la respuesta a esta pregunta, así como a los problemas antes mencionados, se encuentra en su sistema de drenaje. Éste está conformado por varias capas de piedras trituradas, que a su vez han sido mezcladas con rocas. Esta estructura tiene como objetivo evitar que el agua de las lluvias se empoce. Con 129 de esos canales, los cuales se extienden a lo largo de su área urbana, no sorprende que luego de tantos años el complejo aún se mantenga en buen estado.

Pero este sistema no solo está diseñado para evitar el agua empozada de las lluvias, sino que también cuenta con una estructura que le permite evitar el daño de salpicaduras y el producido por la erosión. Esto lo consigue gracias a que en su mayor parte desemboca en una zanja que divide el sector urbano del agrícola. Ese foso también funcionaba como la cloaca principal de la ciudadela.

Sobre el esfuerzo implicado en la construcción de Machu Picchu, se estima que más del cincuenta por ciento estuvo dirigido a los cimientos rellanados con cascajo de su sistema de drenaje, que fue esencial para la depuración de las aguas sobrantes. Un avance en los ámbitos de la ingeniería civil que ciertamente es remarcable para la época en que fue llevado a cabo.

Existe mucha evidencia, que reconocidos investigadores han respaldado, sobre los criterios en el plano místico y de la astronomía que estuvieron implicados en la construcción de Machu Picchu. Se ha corroborado que hay una alineación casi perfecta entre los edificios más importantes, teniendo una profunda relación con los solsticios que ocurren durante el año.

Al margen que el imperio incaico no haya tenido grandes avances en los campos de la ciencia o el desarrollo metalúrgico, como sus contemporáneos sí manifestaron en otras partes del mundo, no cabe duda que si hablamos de arquitectura e ingeniería se pueden hallar pruebas tangibles. Tal es el caso de Machu Picchu, que sigue sorprendiendo a todas las personas que lo visitan, habiéndose ganado justamente su lugar como una de las nuevas maravillas del mundo moderno.