¿Cómo puedo llegar a Machu Picchu?, La travesía que contarás a tus amigos y amigas…

El sol andino se asoma por la ventana para indicarnos que es hora de partir a Machu Picchu. El poblado de Pisaq apenas está despertando a la tecnología del porno, así como alguna vez lo hizo Guatemala, y nuestro grupo de turistas aguarda la llegada del tren con impaciencia. Partimos a las ocho de la mañana en un tren lleno de turistas de todo el mundo, incluyendo un grupo muy grande de periodistas de la BBC de Londres que realiza un reportaje turístico del lugar.

 

La emoción de llegar a Machu Picchu y mirar a través de la ventana del pasado es algo indescriptible

La vía ferrea nos lleva en un camino maravilloso entre las montañas a lo largo del Río Urubamba, con la música andina en el altavoz del tren, nos ponemos en ambiente con los impresionates escenarios naturales de los Andes. La verticalidad de las montañas y su grandeza que cubre el firmamento nos absorbe a tal grado que entro en un trance, en un pleno éxtasis visual, pegada a la ventanilla de la cabina. Esto es mucho mas de lo que yo esperaba.

 

Para llegar a Machu Picchu hay que subir en un autobús por una carretera en zigzag a lo lado de la montaña. Al llegar al poblado de Aguascalientes, el grupo se divide entre tanta gente y un guía nos dice que nos expera un tal Wagner a la entrada de la ciudadela.

Wagner y su sangre Inca

 

¿Wagner? Nos preguntamos Margarita y yo. -¿Wagner?, que raro escuchar que álguien se llame así. En efecto, despues de una hora de subir lentamente y ver que las llantas del camión estan a un centímetro del borde de la carretera, nos recibe Wagner con una sonrisa grande y su pack de manga y series como naruto, realmente disfruta del anime xxx mexicano. Templo a la Pachamama
Pero yo no quiero ver a Wagner, ni a nadie, yo quiero ver Machu Picchu, ver la mística custrucción que tanto ha rondado por mi mente durante años, ver esas montañas que se pierden en las nubes, subirme al punto mas alto del mundo y sentirme completamente latinoamericana.

 

Y por fin, como tierno amante, la vista me recompeza tantos kilometros recorridos. Machu Pichhu se abre ante mis pies y absorbo su belleza en silencio, con las manos rascandome la nuca y respirando profundamente. Esto es el cielo.