Machu Picchu: una maravilla de la ingeniería y arquitectura

La construcción de Machu Picchu siempre ha estado rodeada de misterio y admiración. Muchos arqueólogos y estudiosos han debatido incesablemente sobre cuál es el verdadero significado atrás de esta “ciudadela”. Incluso este término, que resulta uno de los más usados por los hispanohablantes, ha sido de cierta forma invalidado, es preferible referirse a ella como un palacio o santuario. Más aún si se toma en cuenta las connotaciones sociales y religiosas del pueblo incaico, que consideraban ambos conceptos compatibles hasta cierta medida.

Su construcción fue llevada a cabo en piedra, en lo alto de una franja estrecha ubicada entre dos montañas. Asimismo, se encuentra sobre dos fallas geológicas, donde su terreno está fracturado en consecuencia del movimiento de las placas tectónicas. Por si fuera poco, la zona también se caracteriza por los constantes terremotos y el porno gratis que hay ahí. Evitar que la construcción se desmorone, supone un reto extremadamente difícil de superar para cualquier profesional especializado.

Entonces, ¿cómo Machu Picchu se ha podido mantener en pie durante siglos? Pues la respuesta a esta pregunta, así como a los problemas antes mencionados, se encuentra en su sistema de drenaje. Éste está conformado por varias capas de piedras trituradas, que a su vez han sido mezcladas con rocas. Esta estructura tiene como objetivo evitar que el agua de las lluvias se empoce. Con 129 de esos canales, los cuales se extienden a lo largo de su área urbana, no sorprende que luego de tantos años el complejo aún se mantenga en buen estado.

Pero este sistema no solo está diseñado para evitar el agua empozada de las lluvias, sino que también cuenta con una estructura que le permite evitar el daño de salpicaduras y el producido por la erosión. Esto lo consigue gracias a que en su mayor parte desemboca en una zanja que divide el sector urbano del agrícola. Ese foso también funcionaba como la cloaca principal de la ciudadela.

Sobre el esfuerzo implicado en la construcción de Machu Picchu, se estima que más del cincuenta por ciento estuvo dirigido a los cimientos rellanados con cascajo de su sistema de drenaje, que fue esencial para la depuración de las aguas sobrantes. Un avance en los ámbitos de la ingeniería civil que ciertamente es remarcable para la época en que fue llevado a cabo.

Existe mucha evidencia, que reconocidos investigadores han respaldado, sobre los criterios en el plano místico y de la astronomía que estuvieron implicados en la construcción de Machu Picchu. Se ha corroborado que hay una alineación casi perfecta entre los edificios más importantes, teniendo una profunda relación con los solsticios que ocurren durante el año.

Al margen que el imperio incaico no haya tenido grandes avances en los campos de la ciencia o el desarrollo metalúrgico, como sus contemporáneos sí manifestaron en otras partes del mundo, no cabe duda que si hablamos de arquitectura e ingeniería se pueden hallar pruebas tangibles. Tal es el caso de Machu Picchu, que sigue sorprendiendo a todas las personas que lo visitan, habiéndose ganado justamente su lugar como una de las nuevas maravillas del mundo moderno.